Nuestra Espiritualidad

Consiste en vivir una verdadera vida de unión con María Santísima, en «seguir el camino que siguió el Señor para venir al mundo, que sigue usando y que usará», en asemejarnos a Jesús haciéndonos esclavas de amor por su Madre: «Esclava de María es cualquier alma fiel, incluso la Iglesia universal».

Por tanto, si establecemos la sólida devoción a la Santísima Virgen, es sólo para establecer más perfectamente la de Jesucristo y ofrecer un medio fácil y seguro para encontrar al Señor. Esta devoción nos es necesaria para hallar perfectamente a Jesucristo, amarlo con ternura y servirlo con fidelidad.

La espiritualidad de consagrarnos a Jesús por medio de la Virgen nos exige vivir como leales apóstoles del Señor en el cumplimiento de las Bienaventuranzas, de sus preceptos y consejos, de su doctrina y todas sus palabras, pues Ella misma lo pide: «Haced lo que Él os diga». Por eso el fundamento de nuestra espiritualidad es Cristo mismo, su vida, sus obras y su Voluntad. María es el medio más seguro, fácil, corto y perfecto para llegar a Jesucristo y nosotras lo hemos escogido porque Ella nos enseña a vivir.