QUIENES SOMOS

HIJAS DE LA SAGRADA FAMILIA

Somos una Asociación Pública de Fieles de derecho diocesano, con vistas a ser Instituto Religioso fundada por la Madre María Jesús Morales Rúa el 21 de Noviembre de 2011, en Barranquilla, Colombia.

Nos consagramos a Dios por medio de la profesión de los tres consejos evangélicos y de un cuarto voto de Esclavitud Mariana, el cual nos identifica con el espíritu y carisma propio de la Congregación. Como religiosas, compartimos una vida fraterna en común, conservando un necesario apartamiento del mundo.

 

Tenemos dos ramas de vida consagrada, una de ellas dedicada a la vida contemplativa y otra a la vida misionera activa. Los miembros de nuestra Comunidad viven como misioneras activas, llevando a cabo diversos apostolados en la evangelización directa de las almas; y como misioneras de vida contemplativa, llevando un apartamiento más estricto del mundo, a través de la clausura; ambas ramas se dedican a la adoración perpetua del Santísimo Sacramento del altar. Ambas formas de vida acogen a los fieles (laicos que aspiran estar unidos a nuestra espiritualidad y carisma) para ayudarlos con especial diligencia -en la formación y en el apostolado- con nuestro genuino espíritu de familia.

 

Es nuestro natural buscar en el día a día la santidad propia que Dios nos llama a vivir, procurando ser como “Marías vivientes” que conciban en el seno de su alma al Verbo de Dios para darlo a todas las gentes y extender su reinado por toda la tierra.

 

  • Tercera Orden Laical

Siendo conscientes de la riqueza espiritual que se obtiene para la Iglesia el trabajo colectivo entre laicos y consagrados cuando mutuamente se aúnan fuerzas para conseguir el mismo fin de llevar el Evangelio de Jesucristo a todas partes para la extensión de su Reino, nuestra Comunidad da apertura a la participación de los fieles que quieran hacer parte de nuestra Familia Religiosa, para entregarse a la labor evangelizadora de la sociedad desde el estilo de vida que desempeñan.

 

TERCERA ORDEN EN QUITO, ECUADOR
TERCERA ORDEN

Dentro de la Tercera Orden se encuentran todos los laicos que viviendo en el mundo y participando del espíritu del Instituto religioso se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta dirección del Instituto(CIC, Can 303), son todos los laicos que queriendo vivir nuestra espiritualidad y carisma se comprometen hacer parte de la Familia religiosa de las Hijas de la Sagrada Familia por medio de vínculos que los llevan a recibir la formación doctrinal y Evangélica que le brinda la Congregación, la participación en la oración litúrgica, la acción apostólica en las obras propias y el acompañamiento espiritual que les ofrece la misma para que vivan con santidad el estado de vida que han elegido para sí.

Los laicos de la Tercera Orden trabajan muy de cerca con la Congregación y se nutren de su formación, espiritualidad y carisma.

NUESTROS LAICOS LLEVAN CONSIGO NUESTRA ESPIRITUALIDAD Y CARISMA

NIVELES DE COMPROMISO:

La Tercera Orden está organizada por niveles que básicamente se diferencian unos de otros por la capacidad de compromiso que asumen los laicos:

  1. Apóstoles del Inmaculado Corazón: son todos aquellos laicos que desean tener una especial y profunda unión con la Familia Religiosa de las Hijas de la Sagrada Familia y que además de llevar un disciplinado plan de formación y de oración bajo la dirección de la Superiora Local y Provincial encargada de los mismos, los cuales libre y voluntariamente optan por hacer compromisos que los lleven a vivir con mayor entrega los consejos evangélicos adaptándose a la realidad en la que se encuentran inmersos, a la vocación laical particular que quieren vivir siendo aún estudiantes, trabajadores, esposos, etc. Estos miembros, son los más comprometidos de manera particularísima con la Congregación, los encargados de llevar con constancia y ardor las obras emprendidas bajo nuestra guía, los que mayor tiempo dedican al trabajo apostólico, los que donan con más generosidad su vida en pro de la Evangelización que se quiere lograr a través de la vivencia de la espiritualidad y el carisma propio de la Congregación, son los más entregados a la labor misionera de la conversión y salvación de las almas.
  2. Discípulos del Inmaculado Corazón: son todos aquellos que si bien integran nuestras asociaciones de laicos o las misiones propias que tenemos no pueden dedicar tanto tiempo al desarrollo de las obras porque sus deberes se lo impiden o porque libremente deseen pertenecer a este nivel, sin embargo estos también reciben la formación que ofrece la congregación y además predican la catequesis de la doctrina de la Iglesia, llevan el mensaje del Evangelio según el tiempo que puedan ofrecer acorde a sus ocupaciones diarias.
  3. Testigos del Inmaculado Corazón: son todos fieles cristianos que están en distintas partes del mundo como nuestros familiares, benefactores, amigos, sacerdotes y consagrados que quieren estar unidos a nuestra espiritualidad y que de una u otra forma apoyan a la Familia Religiosa, pero que por distintas circunstancias están impedidos a llevar de manera activa y constante el apostolado de las obras de la Congregación, pero allí en el sitio donde se encuentran, en las distintas circunstancias que viven y en los lugares remotos donde se encuentran son testigos de nuestra espiritualidad y carisma y además de vivirlo en su interior lo dejan ver en sus acciones. Hacen parte de este grupo los enfermos que viven el apostolado del sufrimiento, los cuales son los miembros más eximios de la Tercera Orden que han querido hacer oblación de su vida por medio de las enfermedades que padecen, ofreciéndolo todo por la santificación de los miembros de las Hijas de la Sagrada Familia y los frutos que la Congregación de a la Iglesia para mayor gloria de Dios.

COMPARTIMOS EL MISMO AMOR DE HACER AMAR Y CONOCER A MARÍA

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